Fue una noche inesperada. Se presentaba como un duelo entre el novato Juan Antonio Bayona -'El orfanato'- y el veterano Emilio Martínez Lázaro -'13 rosas'-, pero el triunfador de la XXII edición de los Premios Goya fue el cine de autor a través de 'La soledad', el segundo trabajo de Jaime Rosales que consiguió los premios más cotizados, el de mejor película y director, galardones a los que se unió el de mejor actor revelación -José Luis Torrijo-. Podía pasar cualquier cosa y sucedió que los Goya 2007 tuvieron como destinatarios al cine menos convencional porque 'La soledad', un filme sobre la pérdida y la esperanza, es una de las producciones con menos recaudación en toda la historia de las premiadas. 'La soledad' convirtió sus tres opciones en premios en una noche en la que las cintas que partían como favoritas, 'El orfanato' y 'Las 13 rosas', se llevaron siete y cuatro estatuillas, respectivamente. Rosales calificó el momento de «histórico» porque una película como ésta haya conectado emocionalmente con los académicos. «Espero que sea un ejemplo a seguir. Era una película pequeña, pero tenía mucha fe en ella», dijo el cineasta catalán, que también logró un gran éxito con su debut, 'Las horas del día'.
En la convocatoria en la que los Goya se abrieron a otras propuestas, Maribel Verdú logró por fin el reconocimiento de sus compañeros al llevarse su primer Goya por '7 mesas de billar francés', cinta de Gracia Querejeta que también logró el galardón a la mejor actriz de reparto -la veterana Amparo Baró-.
En la convocatoria en la que los Goya se abrieron a otras propuestas, Maribel Verdú logró por fin el reconocimiento de sus compañeros al llevarse su primer Goya por '7 mesas de billar francés', cinta de Gracia Querejeta que también logró el galardón a la mejor actriz de reparto -la veterana Amparo Baró-.







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